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Rebeca Lane lanza hoy «Para qué llorar»

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En esta entrevista Rebeca Lane aborda los detalles de Para qué llorar, el sencillo que hoy lanza en plataformas digitales.

Para qué llorar formará parte del EP Llorando diamantes, que la rapera Rebeca Lane dará a conocer en 2021.  El tema se puede escuchar a partir del viernes 27 de noviembre de 2020 en las plataformas de la artista quien además presenta el lyric video del sencillo en YouTube.

La cantante también participará hoy en dos conciertos en línea, en conmemoración del Día Internacional contra la Violencia hacia las Mujeres.


Dejar de huir para empezar a fluir

La rapera concedió esta entrevista a Agenda Cultural Guatemala en la que se explaya en los temas que aborda en Para qué llorar, un sencillo que invita a dejar de huir para empezar a fluir.

¿Es “para qué llorar” una frase que explora las razones detrás del llanto, o una que admite que no tiene sentido derramar lágrimas?

Alude precisamente a esa dualidad, cuando se es demasiado realista o pragmático. Hay momentos donde decimos “para qué voy a llorar, para qué voy a lamentarme” al asumir la realidad de lo que está pasando y no poder transformarla.

Por otro lado vemos todo lo que ha ocurrido en el 2020 y llorar se convierte en una manera de no negar las emociones sino una vía para hacer que fluyan. El sencillo aborda ambas aristas; en cierto momento hay que aceptar la realidad de lo que está ocurriendo, pero también hay muchas razones para estar triste y llorar duelos, eso también es necesario”.

Cuando en el tema canta que “el mundo ha cambiado para siempre”, ¿es en alusión a la a la Covid-19?

Sí, definitivamente estoy hablando de la pandemia y de lo que nos ha tocado vivir en 2020, hay cosas que en el mundo han cambiado para siempre. Este virus es uno de los efectos, por ejemplo, de la depredación del hábitat de animales que ahora están expuestos al contacto con humanos. Mientras más depredemos e irrespetemos sus entornos, cosas como el Covid-19 pueden seguir ocurriendo

Hay también otro tipo de acontecimientos, como el hecho de que ya no es tan fácil viajar o moverse de un lugar a otro debido a que las políticas migratorias, que se van a poner más duras.

Las políticas estatales, en términos de salud, deberían reaccionar no solo ante el virus sino ante otras crisis sanitarias.

Definitivamente creo que el virus ha desatado, o mejor dicho, ha desencadenado un montón de hechos que están cambiando el mundo como lo conocíamos hace algunos años y vamos a tener que aprender nuevas formas de vivir.

¿Fue Para qué llorar originalmente el primer sencillo que iba a promocionar de su próximo álbum, o el Covid-19 la motivó a cambiarlo?

Sí fue desde el inicio el tema pensado para ser el primero en ser lanzado, por ser precisamente uno que habla de todo lo que ha ocurrido en el año.

Es un hecho que este tenía que ser el primer lanzamiento del EP. Escribí todas las canciones durante la pandemia y lo grabamos también durante la pandemia. Para qué llorar era el primer single que tenía que salir, sin duda.

Además del Coronavirus, en la canción se habla de desigualdad, hambre, robo del erario, desbordamiento de ríos y de explotación de recursos naturales. ¿Por qué es relevante mencionar estos temas?

La pandemia ha hecho visible la desigualdad. Situaciones como el Covid impactan mucho más fuerte en aquellos territorios y personas que están en riesgo. La medida de quedarse en casa puso en evidencia la gran cantidad de personas que carecen de vivienda y que, al no poder salir diariamente para obtener su sustento, no les fue posible abastecerse para el largo encierro.

También hablo de desbordamiento de ríos. El paso reciente de dos tormentas tropicales dejó inundaciones y más claro aún cuán grande es la desigualdad. Si bien escribí la canción hace casi cinco meses, el tema sigue vigente, es algo que ocurre todos los años, así como el desvío de ríos que hacen las empresas trasnacionales.

Los monocultivos también han impactado negativamente los bosques nativos y, esta cadena de destrucción, golpea finalmente a las personas sumando tragedia tras tragedia.

Menciono además que el Gobierno, no solo el de Guatemala, sino el de toda la región, ha aprovechado esta pandemia para ser más represivos, ordenando estados de sitio precisamente en lugares donde hay conflicto con las comunidades que no quieren la presencia de las trasnacionales que solo buscan robar sus recursos naturales.

Estos estados de emergencia facilitan además a los gobiernos robar de forma directa el erario. La pandemia no es solo un tema de salud, no se puede hablar de Covid sin denunciar toda la desigualdad que quedó al descubierto.

El sencillo parece describir un panorama de desolación e impotencia, pero también en la letra podemos escuchar que “no hay tiempo para lamentarse”, ¿Va esto de la mano cuando canta “menos individualismo y más comunidad”?

No hablo solo de desolación e impotencia en la canción. Considero que llorar, sacar las emociones y vivir los duelos, si bien son cosa que quizá no disfrutamos, son necesarios para transitar por estos momentos. Negar nuestras emociones, negar lo que estamos viviendo, nos impedirá aprender.

Estos “son tiempos extraños que nos tocaron sobrevivir”, como bien cantas. Parafraseando la letra de Para qué llorar, ¿cómo podemos ser menos individualistas en una ciudad que nos engulle con sus grises fauces?

Una de las lecciones que nos da el presente es la urgencia de que haya respuestas más efectivas y de ser una sociedad más comunitaria y menos individualista. Vivimos en un país donde la mayoría sufre hambre, por eso, acciones como las que llevó a cabo La Olla Comunitaria son admirables.

Para frenar el hambre y otro tipo de desigualdades es vital pensar en comunidad, la respuesta no es el aislamiento, sino el distanciamiento y, desde ese distanciamiento, apoyarnos unos a otros.

Hay otro mensaje en la letra, un llamado que complementa la denuncia y que se aferra a la vida, presente en frases como “no quiero que venga, no he vivido lo suficiente”, hablando de la muerte. ¿Qué valor le da a esos tiempos que en Para qué llorar llamas “momentos breves”?

Al comienzo de la pandemia, cuando se fue conociendo el impacto del virus y las medidas que cada país estaba adoptando frente a algo desconocido, fue desconcertante saber que estábamos a merced de un Estado que, sin pandemia, ya incumplía sus políticas de salud, seguridad y empleo. Eso me hizo reparar mucho en la muerte y el valor que tiene cada vida, así como en la forma en que el Gobierno iba a priorizar eso decidiendo, sin recursos, a quién salvar primero.

Ese escenario me hizo pensar en los “momentos breves”, esos relacionados con las cosas que estábamos acostumbrados a hacer y que ya no los tenemos más, como salir en cualquier momento de casa o la rutina de ir por trabajo de un lugar a otro y que, de repente, se convirtieron en actividades que el encierro obligatorio nos arrebató.

Durante la cuarentena, al hacer todo remotamente, empecé a apreciar más los instantes que me permitían distraerme de la lógica de decir “bueno, hay que seguir con la vida porque el mundo ya cambió y hay que adaptarse”.

A esos intervalos llamo “momentos breves” y son los que me ayudaron a sentirme viva a pesar de todo, permitiendo que mis emociones fluyeran en lugar de huir de estas. Solo así pude decir a mí misma que no vale la pena llorar y que hay que reír y buscar distracciones, abriéndose también al duelo y la tristeza porque en esta vida también es necesario transitar esas emociones.


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