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“Una dinámica inevitable, genuina y divertida”

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El tenor Pedro Pablo Solís habla del aprendizaje que le ha dejado interpretar a Nemorino en la ópera performática “Las caras del amor”.

“Hacer música  puede llegar a ser una experiencia casi de otra realidad. Controlar el cuerpo, la mente y el corazón, todo al mismo tiempo, es lo que se necesita para estar en el escenario. Imagine ahora compartir ese escenario con alguien más”, indica el tenor Pedro Pablo Solís, uno de los cantes de Las caras del amor, ópera performática que esta semana termina su temporada en línea.

Vea ópera performática en línea.

“Las caras del amor” ha estado en línea desde el 12 de diciembre de 2021 y el domingo 28 será la última oportunidad para verla. La obra está disponible las 24 horas.

El montaje utiliza como principal medio narrativo la música operática, pero se enriquece con un compendio de una docena de piezas de diferentes obras y compositores, que son presentadas con 12 poemas centroamericanos, la mayoría de autoría guatemalteca.

Todo lo anterior se enmarca con imágenes de 12 obras pictóricas de arte mexicano, y se culmina con un desplazamiento escénico para cada pieza que se ve realzado por el maquillaje que muestra precisamente esas caras de los muchos amores que experimentamos.

«Las caras del amor» está dirigida por Giovanni Meléndez.

El clímax del ensamble, prosigue Solís, “no es la nota aguda, es la sensación de que los involucrados en escena están comprometidos con el compositor, con sus líneas y con el momento”.  Con ese éxtasis el tenor detalla lo que vive al cantar el aria  “Chiedi all’aura lusinghiera”, de la ópera “El elixir del amor”.

Dicha obra de Gaetano Donizetti, explica Pedro Pablo, “es considerada una joya del período del bel canto y es una de las más representadas en el mundo. Es la historia de Nemorino, quien cree haber obtenido un brebaje que lo hará irresistible ante su amada. Pero lo que en realidad posee es una botella de vino barato”.

Solís junto con la soprano Ana Rosa Orozco.

La comedia de Donizetti  se complica cuando Nemorino hereda una gran fortuna y es asediado por todas las mujeres de su pueblo, “creyendo de que se trata del elixir, pues él desconoce acerca de la herencia”, dice el tenor.

Nemorino ama a Adina, pero ella está a “años luz de prestarle atención”, subraya Pedro Pablo.  En una de las escenas Nemorino le suplica una oportunidad de demostrarle que “el amor es como un rio que navega sin temor, y tan fuerte como el poder de los mares”, dice.

Él quiere ofrecerle una vida feliz, mágica y bella, pero la respuesta de Adina es como un contundente balde de agua fría: “Deja de perder el tiempo conmigo, búscate a otra y llévale tus detalles”.

El dueto “Chiedi all’aura lusinghiera” dura nueve minutos y se acopla perfectamente a la esencia de “Las caras del amor”, donde se hace un recorrido por varios tipos de amor presentes en la ópera.

“En la escena final el aria nos deja ver a un muchacho necio y enamorado y a una joven orgullosa y difícil de enamorar. El sentimiento se representa por medio de telas que mientras el tenor une, la soprano separa. Musicalmente este dueto requiere mucho control corporal y mental, ya que es un número largo que muestra frases largas y ligadas, así como recitativos que son notas casi habladas, pero cantadas con agudos y coloraturas”, explica Solís.

“Las caras de amor” ha estado en oportunidades anteriores en escena, en vivo. La pandemia hizo que la presente se llevara a acabo de manera online. Ha sido la temporada más larga en la historia del montaje, desde que comenzó, en 2015.

“Para mí ha sido un camino increíble representar a cada personaje de  Las caras del amor pero, sin duda, Nemorino ha sido muy demandante. Es también un rol del que he aprendido mucho. Junto con mi compañera de escena Ana Rosa Orozco, hemos tenido la suerte de madurar juntos a Nemorino y Adina, en quienes el público reconocerá una dinámica inevitable, genuina y divertida”, puntualiza Solís.

Pedro Pablo Solis

Tenor guatemalteco. Estudió en el Conservatorio Nacional de Música “Germán Alcántara”. Trabajó su técnica vocal con la soprano guatemalteca Karin Rademann y también ha tomado clases con Bernardo Villalobos y Ana Isabel Lazo, entre otros.

Ha participado en óperas como Rigoletto, Carmen, Lucia di Lamermoor, Turandot, Bodas de Figaro y La Traviata. En oratorios, ha sido el tenor solista de la misa Número  2 de Shubbert.

Formó parte de las comedias musicales Godspell Guatemala (2016) y Grease (2017). De sus trabajos recientes destaca haber sido solista en la 9ª. Sinfonía de Beethoven, en el oratorio de navidad de Camille Saint Saëns y el rol principal de la opereta “El murciélago” de J. Strauss junto a la Orquesta Sinfónica Nacional de Guatemala (OSN).

La OSN también lo ha invitado en distintas ocasiones para ser el tenor solista de el Magnificat de J.S. Bach, y en el Réquiem de Mozart, entre otros conciertos.

Pedro Pablo Solís ganó el premio Artista Revelación en el primer concurso de canto Sinaloa, México 2009; el mismo año fue condecorado artista revelación de bel canto de la Societa Dante Alighieri y Hemeroteca Nacional.

En 2013 fue ganador del Galardón Noj por mejor interpretación de canción guatemalteca, entregado por la Universidad San Carlos de Guatemala. En 2014 formó parte de las clases magistrales de la soprano Montserrat Caballé, en Zaragoza, España.

El tenor se ha presentado en conciertos y recitales en escenarios de México, Guatemala, México, El Salvador, Costa Rica, Panamá y en San Francisco, Estados Unidos.

En 2018 participó en la gala de finalistas del II Concurso de Canto Centroamericano junto con la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Costa Rica. Es cofundador y promotor del proyecto «Ópera para todos».


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