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“Ya no es la Adina que conocemos, sino otra”

Ana Rosa Orozco nos sumerge en la riqueza de los recursos presentes en “Della crudele Isotta”, aria que interpreta en “Las caras del amor”.

Como intérprete, indica Orozco, hay muchas razones personales por la cual una soprano pueda privilegiar una pieza musical de otra, pero como artista “debo confesar que tengo una particular predilección dentro de la puesta en escena Las caras del amor por el aria “Della crudele Isotta”, de la ópera “L’elisir d’amore”, de Gaetano Donizetti”, agrega la cantante.

Las caras del amor es una ópera performática dirigida por Giovanni Meléndez. La obra ha extendido su temporada y estará en cartelera el resto del mes. Está disponible bajo demanda en línea, las 24 horas.

Ana Rosa Orozco, soprano.

Podría decirles, continúa Ana Rosa, “que la estructura de la composición de la pieza es teatralmente efectiva, que la melodía se presta para lucir el instrumento y avanzar en contenido de la trama”. También considera que hay mucha riqueza musical al hablar de las obras de Donizetti o que disfruta  hacer la coloratura acompañada del coro. “Sería todo válido”, afirma.

La obra continuará disponible en línea el resto del mes.

La soprano considera que es fácil perderse en detalles históricos, de la interpretación musical o de la personalidad de Adina, “un personaje femenino atípico para esa tesitura vocal”, indica. “Pero tan amable es la ópera, tan completa, tan rica, tan universal, que será el aspecto narrativo y contextualización de la obra en Las caras del Amor que ganará mi preferencia en esta ocasión”, explica.

El aria que interpreta se enfatiza con los versos de Rosa Chávez y la pintura de Rafael Coronel.

Ópera, poesía y pintura

Las caras del amor se caracteriza por integrar en escena canto lírico, poesía y pintura. En el aria que Orozco interpreta coexisten el poema  Mi amor es un barrilete en manos de una niña, de la guatemalteca Rosa Chávez y la proyección de la pintura El tastuán y la niña de Jerez, del mexicano Rafael Coronel.

La soprano encuentra un carácter fantástico en el aria y considera que se realza con los versos de Chávez y los trazos de Coronel. La pieza es la primera escena de todo el montaje operático.

Las caras del amor está disponible en línea las 24 horas.

“Es una estampa campestre, cotidiana, sin pretensiones. De forma parecida al presagio de una obra literaria, la escena prácticamente describe toda la ópera utilizando a uno de los personajes principales como la narradora de la historia”, indica Ana Rosa Orozco refiriéndose a los amantes de la leyenda medieval Isolda y Tristán, reflejados en los personajes Adina y Nemorino de L’elisir d’amore (El elixir de amor). “Es brillante el recurso ya que es muy efectivo para el carácter y la comicidad de la obra”, resalta.

“Por la cruel Isolda

el bello Tristán ardía,

y en su alma enamorada

pensaba en poseerla un día.

Cuando se puso a los pies

de un sabio hechicero,

que le dio un vaso

con cierto elixir de amor.

Por lo que la bella Isolda

de él no, no pudo huir jamás”.

Otra Adina

El relato de Tristán e Isolda ha sido elegida innumerables veces como una historia icónica para ilustrar un amor trágico. “La evocación de la tragedia en una comedia resulta burlesca y, a la vez, se trasluce de fondo un tema tan complejo y cotidiano para nuestra región como lo es la niña (migrante) de Jerez”, dice la soprano.

Es por ello que la cantante encuentra un contraste entre la pintura, colocada de fondo en la oscuridad, y en los versos de  Rosa Chávez, palabras que  la cantante encuentra “luminosas y sombrías”.

“Hay un contraste pero que, por sus formas colores y brillantez musical, deja más bien un sabor cándido que cínico, a pesar de lo que pueda parecer con esta descripción”, resalta Orozco. “La severidad en medio de la ligereza y la alegría hace que la pieza sea generadora de un ambiente más profundo, algo con lo que nos podemos identificar”, añade.

Es de esta manera que la artista se sumerge en la fantasía de Adina, representándola con “tonos alegres”, pero sin perder una interesante “paleta de claroscuro”. “Ya no es la Adina que conocemos, sino otra”, subraya la soprano.

Juego de espejos

La pieza “Della crudele Isotta”, considera Orozco, dentro del contexto de Las caras del amor y en combinación con el poema de Rosa Chávez, “es una narración dentro de la narración”, en la que hay también momentos históricos y culturas intrínsecas. “El traslape artístico de varias manifestaciones expresivas se convierte un juego de espejos”, señala.

En dicho juego la fantasía de ambos textos cobra un carácter “juguetón y bizarro”, sostiene la soprano,  que se mezcla con la narración, “dando permiso a la imaginación y abriéndole la puerta al mundo fantástico donde las hadas pueden jugar en “Xib’alb’a  con la luz de las estrellas”, y el enamorado Nemorino puede  encontrar “un camino subterráneo alumbrado con luciérnagas y ocote encendido” hasta el corazón de la pícara Adina”, indica Orozco.

El juego no se limita a Adina, bien pudiera ser otro ser fantástico que podamos crear entre la realidad y el espejismo, “talvez ahora el personaje es más parecido a una re-interpretación de un nuevo arquetipo de Isolda regional, un ser posiblemente montado en un barrilete a pesar de los pesares, con la misma historia pero menos sufrido, más etéreo que la niña de Jerez”, apunta la soprano.

Una misma esencia

“Como intérprete, con ésta riqueza de recursos, disfruto y elijo utilizar un lenguaje corporal un poco menos o más humano, o como quiera verse, con un maquillaje con elementos brillantes, posiblemente con los colores del Tastuán, que inundan de una extraña alegría, combinando innumerables imágenes internas que me provocan ambos textos llenos de tanta diversidad de elementos históricos, pero cuyo punto de encuentro es el amor mágico”, señala Ana Rosa Orozco.

“Espero que puedan disfrutar de este experimento artístico y acompañarnos a liberar su propia interpretación de la combinación artística en cada pieza. Aquí radica el triunfo de la música, y uno de los aportes más importantes, a mi parecer, de esta puesta en escena, bien ejemplificado en “Della crudele Isotta”: Mostrar desde la universalidad del arte que las diferencias entre humanos son de forma, no de fondo, puesto que en el fondo todos somos la misma esencia, amor en un prisma reflejando todas sus posibles caras”, puntualiza.

Ana Rosa Orozco

La soprano guatemalteca  ha interpretado diversos roles en Italia, Panamá, Guatemala, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica, incluyendo ópera como El Barbero de Sevilla, Turandot, Rigoletto y El Murcielago.

Es solista de la agrupación Consorcio Barroco con la cual participa en diversas actividades a lo largo del año. Es invitada frecuente de la Orquesta Sinfónica Nacional, en la que ha interpretado gran cantidad de obras, entre las que destacan Carmina Burana, de Carl Orff y Stabat Mater, de G. Pergolessi.

También es conocida por su interpretación como soprano de El Mesías, de George Frideric Handel. Forma parte del elenco permanente de Las caras del amor desde su creación, en 2015.


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